
Análisis crítico del discurso.
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Teum Van Dijk nos habla del poder que tiene el discurso. Aquí
es cuando me viene a la cabeza esa frase
tan reconocida que dice “Una imagen vale más que mil palabras”, frase que si pensamos detenidamente no es una verdad tan
absoluta como aparenta ser.
Lo cierto es que todos nos hemos visto manipulados por comerciantes que nos querían vender algo; amigos u otras personas que pretendían convencernos, cambiar nuestra percepción…muchas veces las palabras han embriagado a muchas más personas de lo que lo han hecho las imágenes, pero si juntamos ambas, como lo es el discurso, un conjunto multimedia, el resultado es una bomba compleja de información que puede llegar a presentarse como verdad absoluta.
Lo cierto es que todos nos hemos visto manipulados por comerciantes que nos querían vender algo; amigos u otras personas que pretendían convencernos, cambiar nuestra percepción…muchas veces las palabras han embriagado a muchas más personas de lo que lo han hecho las imágenes, pero si juntamos ambas, como lo es el discurso, un conjunto multimedia, el resultado es una bomba compleja de información que puede llegar a presentarse como verdad absoluta.
Afirmamos ahora, con mayor certeza, que las palabras son él arma más importante
que tiene el ser humano, con ellas podemos herir o fortalecer a alguien,
cambiarle el punto de vista y la opinión, las acciones e incluso los
pensamientos. No obstante, para que ocurra todo esto es necesario saber
utilizar las estrategias del discurso.
Teum se focaliza en este último punto, partiendo de las
bases de que el poder es algo establecido socialmente y que, aunque sea una forma de oprimir, bien llevado,
en su sitio correspondiente, se vuelve un elemento positivo.
Ya hemos visto y vivido varias formas de dominación, pero
¿Cuándo se vuelve negativo? , esta pregunta es un tanto compleja, a pesar de
ello, pensar en lo negativo del poder es pensar en que este limita las libertades, controla la mente de
las personas y/o ejerce la fuerza. Además, analizando un poco a quienes poseen
ese privilegio, a los poderosos, a lo largo de la historia nos podemos percatar
de que este está sustentado por recursos
sociales y materiales.
Dentro del primero estarían la fama, el conocimiento, la información y el acceso al discurso público, mientras que, dentro del segundo se encontrarían el dinero, la posesión de tierras y el ámbito militar.
Dentro del primero estarían la fama, el conocimiento, la información y el acceso al discurso público, mientras que, dentro del segundo se encontrarían el dinero, la posesión de tierras y el ámbito militar.
Actualmente, si pensamos en poder lo primero que se nos
pasa por la cabeza son los recursos sociales, ya que, hoy en día, el control se ejerce a partir del habla y para llegar a
este se necesita tener acceso al conjunto de la población, por tanto, aquel que
ejerza una mayor preponderancia sobre el discurso público y el contexto donde
se encuentra la información será el responsable de nuestros pensamientos y acciones.
Este último párrafo señala la primera etapa de la aplicación
del dominio que ejerce el alegato. No obstante, para que eso sea posible y como
ya se ha mencionado anteriormente, se necesitan una serie de estrategias que
corresponden con la segunda dimensión. Entre
las estrategias más usadas se encuentran la estructura del discurso,el léxico, las repeticiones, las metáforas, los temas y la utilización de las comillas, tanto
para reflejar la opinión de alguien con mucha influencia como para alejarse de la de aquel con el que
no estamos de acuerdo.
Si reflexionamos alrededor de la estructura del discurso,
esta adquiere un papel importante si lo que queremos es generar una simpatía o
un desagrado en los consumidores sobre algo o alguien, para ello es necesario jugar
con las emociones, la intertextualidad, los factores de atención y otros tantos
elementos psíquicos que no conocemos a menos que hayamos estudiado o indagado
sobre ello.
Respecto a los temas, estos suelen repetirse, en los periódicos,
en la televisión… una y otra vez vemos debates, charlas y noticias similares
que a veces llegan a aburrirnos y siempre desde un único punto de vista, eso sí,
se nos quedan grabados en la mente convirtiéndose en parte de nuestra experiencia
cuando adquieren la categoría de recuerdos o imágenes que revocamos de vez en
cuando, terminando por convertirse en modelos mentales generales que acaban
formando un prejuicio o una actitud concreta, tanto positiva como negativa.
La metáfora es una de las figuras retoricas más empleada
en los discursos y conversaciones, ya que suele involucrar sentimientos,
emociones e intertextualidad. Sin embargo, en los alegatos de poder se suelen
repetir estas mismas figuras retoricas para crear en nuestras mentes cierta relación
entre una palabra y un sentimiento o emoción, por ejemplo, la metáfora “oleada de inmigrantes” nos hace
sentir que estos nos ahogan, por tanto tenderemos a generar cierto desagrado
hacia ellos; lo mismo ocurre con “La invasión de del castellano”, que nos crea
una reacción de enfrentamiento hacia la lengua castellana, pues nos vemos
atacados por ella como si se tratara de un ejército aplastante.
Una vez tenemos acceso al discurso público, controlamos
el contexto, la información, tenemos recursos sociales o materiales (tal vez ambos) y utilizamos las estrategias
ya nombradas, estaremos llegamos a la última dimensión, al objetivo del dominio
del alegato, en otras palabras, pasaremos al último nivel del
poder que no es otro que el control de las consecuencias del discurso en la mente
del público.
Una vez se poseen hilos manipuladores sobre los temas, el
léxico, las metáforas, quién y qué información se transmite al dialogo público;
la población que lo percibe reconstruye un modelo mental que luego pone en comparación
con la vida real, viéndola con esas gafas impuestas por aquellos que tienen el
poder, en otras palabras, somos ciegos con gafas compradas en un monopolio
internacional.
Para terminar, teniendo en cuenta que nos han puesto unas
gafas de un color concreto, se nos hace muy difícil ver el mundo de otro tono,
por tanto, en el momento en el que una noticia, de esas que se repiten,
expliquen una situación, ya no será necesario que explicite quién ha realizado
tal y tal acción porque a nuestros ojos siempre será del mismo color, pues es
una verdad generalizada y asimilada por todos y culparemos a quien no es
culpable e idealizaremos a quien si lo es.
En conclusión, solo cuando nos demos cuenta de que no estamos
ciegos y nos quitemos las gafas, siendo necesario para ello la lectura y la
escucha de discursos de diferentes puntos de vista, así como del análisis crítico
de la misma y del conocimiento, seremos capaces de ver la realidad sin
maquillaje, pues debemos ser conscientes
de como pretenden dejar la sociedad y aprovecho para citar una palabras de
la canción Una lagrima en el suelo, de Barricada “Que la quieren dejar muda,
ciega, coja, sorda y rota”, que a pesar de estar descontextualizada (quien haya
escuchado la canción sabrá que se refería
a la memoria histórica de laguerra civil) refleja
perfectamente lo que quieren conseguir aquellos que están en el último escalón
de la pirámide.
Si relaciono el poder del discurso y todo lo comentado
con mi futura profesión, pienso que realmente la comunicación ejerce un poder
inmenso en el alumnado y que, como bien sabemos, tendré que usar desde un punto
positivo. Sin embargo también soy consciente de que eso implicará una paradoja,
pues intentando desarrollar en ellos el sentido crítico para que no sean víctimas
de manipulaciones estaré utilizando, a pesar de intentar no hacerlo, estrategias
un tanto adulterantes sobre sus opiniones, preferencias y modos de hacer.